Fractures and Dislocations

Las fracturas y las luxaciones son dos afecciones diferentes pero a menudo relacionadas que pueden producirse como resultado de un traumatismo o tensión en el sistema musculoesquelético.

Una fractura es una alteración de la integridad de un hueso, que puede ir desde una pequeña fisura hasta una rotura completa. En podología son frecuentes distintos tipos de fracturas, como la fractura del tobillo, del dedo gordo del pie o del talón.

Una luxación es un desplazamiento de los huesos de una articulación en el que las superficies articulares pierden contacto entre sí. Puede ir acompañada de daños en ligamentos, nervios y vasos sanguíneos, por lo que esta afección es tan grave como una fractura. A menudo se consideran esguinces de tobillo y pie, que pueden producirse por caídas o impactos directos.

La principal diferencia entre una fractura y un esguince es que una fractura es una ruptura de la integridad de un hueso, mientras que un esguince es un desplazamiento de los huesos en una articulación. No obstante, ambas lesiones pueden ir acompañadas de síntomas bastante desagradables y dolorosos que requieren un diagnóstico y tratamiento oportunos.

Tipos de fracturas y luxaciones

Las fracturas y luxaciones pueden clasificarse en varios tipos, dependiendo de su naturaleza y localización.

Fracturas

  • Fracturas (fracturas finas): son pequeñas y finas líneas de fractura en el hueso que suelen producirse debido a cargas repetitivas o traumatismos menores. Pueden ser difíciles de detectar sin el uso de rayos X.
  • Fracturas por estrés: las fracturas por estrés del pie están causadas por una carga prolongada y repetitiva del hueso. A menudo se observan en atletas y personas con estilos de vida activos. La fractura por estrés del hueso navicular y la fractura por estrés del quinto metatarsiano son ejemplos comunes de este tipo de lesiones.
  • Fractura del talón (hueso del talón): suele producirse por un golpe fuerte o una caída desde una altura. Esta lesión puede ser grave porque el hueso del talón es la principal estructura de soporte del pie.
  • Fractura del dedo gordo del pie: lesión relativamente frecuente producida por un impacto directo o por presión. 
  • Fracturas de tobillo (maléolo): incluyen lesiones del maléolo lateral y medial. Una fractura bimaleolar afecta a ambos maléolos, mientras que una fractura trimaleolar afecta también al borde posterior de la tibia.
  • La fractura del quinto metatarsiano (fractura de Jones) es un tipo especial de fractura del quinto hueso metatarsiano que puede producirse debido a cargas de estrés o traumatismos agudos. Requiere un enfoque cuidadoso del tratamiento, ya que tiende a curarse lentamente.
  • Fractura de Lisfranc: se produce en los huesos metatarsianos y puede implicar daños en los ligamentos que conectan los huesos del arco del pie. Este daño en los huesos suele requerir cirugía para fusionarlos adecuadamente.

Esguinces

  • Un esguince de tobillo es una dislocación de los huesos que componen la articulación, a menudo acompañada de daños en los ligamentos y los tejidos blandos. Esta lesión se produce cuando el pie recibe un golpe fuerte o gira bruscamente
  • Esguinces de dedos: pueden producirse por un golpe directo o una flexión excesiva de la articulación. 
  • Esguinces de tobillo: suelen ir acompañados de fracturas de los huesos del tobillo. Un esguince de tobillo bimalar implica la luxación de los dos huesos que forman la articulación y requiere tratamiento inmediato.

El diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado de las fracturas y luxaciones desempeñan un papel fundamental en la prevención de complicaciones y el restablecimiento de la función normal de las extremidades.

Causas de fracturas y luxaciones

Las fracturas y luxaciones pueden producirse por diversos motivos, cada uno de los cuales requiere una atención especial durante el diagnóstico y el tratamiento. 

Las principales causas son 

  • Lesiones: un golpe fuerte, un accidente de coche u otra situación traumática repentina. 
  • Caídas - una caída desde una altura, una caída con una pierna torcida.
  • Accidentes deportivos: saltos desafortunados, giros bruscos o colisiones. 
  • Osteoporosis: es una enfermedad caracterizada por una disminución de la densidad ósea, lo que hace que los huesos sean más frágiles y propensos a las fracturas. 

Lo que aumenta el riesgo de fracturas y luxaciones es el debilitamiento de los músculos y de las estructuras óseas. Que se produce debido a la falta de vitamina D y calcio en el cuerpo, la presencia de enfermedades crónicas (artritis reumatoide) y la falta de actividad física.

Síntomas y signos

Las fracturas y luxaciones presentan síntomas y signos característicos que pueden variar en función de la localización y gravedad de la lesión. 

Los principales síntomas son: 

  • Dolor: puede ser agudo, punzante o punzante. Se intensifica al intentar mover o cargar la zona lesionada. Por ejemplo, en una fractura del hueso del tobillo o una fractura del quinto hueso metatarsiano (fractura de Jones), el dolor puede ser tan intenso que la persona no pueda pisar.
  • Edema: se desarrolla en respuesta al daño tisular alrededor de una fractura o luxación. Puede aparecer inmediatamente después de la lesión o desarrollarse al cabo de unas horas. En una fractura de talón o un esguince de tobillo, el edema puede ser importante y extenderse a todo el pie y el tobillo.
  • Deformidad: un signo claro de lesión grave. Por ejemplo, una fractura del tríceps o bimaleolar del tobillo puede mostrar una curvatura y deformidad notables. Y en el caso de una luxación: desplazamiento de la articulación de su posición normal. 
  • Incapacidad para mover la parte del cuerpo afectada: asociada tanto a un dolor intenso como a una obstrucción mecánica del movimiento debida a una fractura o luxación. Por ejemplo, si se fractura un dedo del pie, la persona no podrá moverlo, y si se disloca la articulación del tobillo, será difícil o imposible mover el pie.

Síntomas adicionales

  • Hematomas y hemorragia subcutánea: evidencia de daño vascular.
  • Sensibilidad y entumecimiento: hormigueo, entumecimiento o pérdida de sensibilidad en la zona afectada, lo que indica una lesión nerviosa.
  • Inestabilidad articular: cuando se luxa una articulación, es frecuente sentir inestabilidad e incapacidad para apoyarse en la extremidad afectada.

Síntomas en lesiones específicas

  • Fractura por estrés del hueso navicular: dolor persistente que aumenta con la actividad física e hinchazón en la parte media del pie.
  • Fractura de Lisfranc: dolor agudo en la parte media del pie, hinchazón y deformidad del arco del pie.
  • Fractura del tobillo: dolor leve pero persistente que aumenta al cargar el tobillo.

El reconocimiento precoz de los signos y síntomas de fracturas y esguinces es importante para un diagnóstico adecuado y un tratamiento eficaz.

Diagnóstico: Comprenda la enfermedad

El diagnóstico adecuado de las fracturas y luxaciones es la clave del éxito del tratamiento y de una rápida recuperación.

Métodos de diagnóstico 

  1. Exploración clínica: examen detallado de la zona lesionada, para evaluar:
  • localización e intensidad del dolor;
  • la presencia y el grado de hinchazón;
  • cualquier cambio visible en la forma o posición de la extremidad;
  • capacidades motoras de la parte del cuerpo afectada;
  • sensibilidad y presencia de hormigueo o entumecimiento.
  1. Radiografía: permite visualizar la estructura ósea y detectar:
  • pequeñas líneas de desgarro en el hueso que pueden no ser visibles sin radiografías;
  • zonas de mayor densidad o microfractura;
  • desgarros óseos evidentes;
  • Desplazamiento de los huesos de una articulación de su posición normal.
  1. TC: se utiliza para una evaluación más detallada de las fracturas y luxaciones complejas.
  2. Resonancia magnética: se utiliza para evaluar las estructuras de los tejidos blandos, como ligamentos, cartílagos y tendones.
  3. Ecografía: permite diagnosticar fracturas superficiales y evaluar ligamentos y tendones.

Para descartar causas metabólicas o sistémicas de las fracturas, como la osteoporosis, puede prescribirse:

  • Análisis de sangre: para evaluar los niveles de calcio y vitamina D y los marcadores del metabolismo óseo;
  • Densitometría: para medir la densidad ósea y diagnosticar la osteoporosis.

Todos estos métodos permiten determinar con precisión la naturaleza y el alcance del daño, que es la base para elegir el tratamiento óptimo.

Opciones de tratamiento para fracturas y luxaciones

El tratamiento de las fracturas y luxaciones depende del tipo, la localización y la gravedad de la lesión. Los métodos de tratamiento pueden clasificarse en conservadores y quirúrgicos. Cada una de estas categorías incluye distintos enfoques que pueden aplicarse en función de la situación clínica específica.

Los métodos conservadores son:

  • Inmovilización - Restricción del movimiento de la zona afectada para permitir las condiciones de curación.
  • Yesos - para fijar huesos rotos (tobillo, dedos de los pies).
  • Ortesis y férulas: para fracturas más leves o después de retirar la escayola para mantener el soporte y la protección.
  • Vendaje: fijación de fracturas y luxaciones menores, restricción del movimiento y reducción del dolor.

Fisioterapia: 

  • Ejercicios de movilidad: para restablecer la amplitud de movimiento normal de la articulación;
  • Ejercicios de fortalecimiento: para recuperar la fuerza muscular y prevenir la atrofia;
  • Masaje y terapia manual: para mejorar la circulación sanguínea y acelerar el proceso de curación.

Terapia farmacológica:

  • Analgésicos: para controlar el dolor en los primeros días tras la lesión;
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): para reducir la inflamación y la hinchazón.

Intervenciones quirúrgicas

La recolocación es un procedimiento para restablecer la posición normal de un hueso o una articulación. Puede ser cerrada o abierta:

  • En la recolocación cerrada, el médico restablece manualmente la posición del hueso o la articulación sin incisión quirúrgica; 
  • La reposición abierta se realiza a través de una incisión quirúrgica, lo que permite posicionar con precisión el hueso o la articulación.

Fijación: se utiliza para estabilizar los huesos tras el reposicionamiento y puede incluir diversos métodos:

  • Fijación interna mediante placas metálicas, tornillos o clavos para mantener los huesos en la posición correcta;
  • Fijación externa, que utiliza dispositivos externos para estabilizar los huesos a través de la piel. Se utiliza en casos de fracturas complejas con múltiples fragmentos o cuando hay riesgo de infecciones.

En cada caso, el tratamiento es individualizado y se adapta al tipo y gravedad de la lesión.

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